Romance del Conde Olinos o del Conde Niño

El romance del conde Olinos o romance del conde Niño es uno de los más conocidos de nuestro romancero tradicional. Existen muchísimas versiones del mismo. Según he encontrado en esta página, hay más de 75 versiones. Algunas de ellas de sorprendente procedencia. Tengo que decir que personalmente solo conocía la versión del Conde Olinos y que me ha sorprendido el parecido que existe con la versión del Conde Niño. Claro que si piensas en la manera que se trasmitian estos poemas seguro que no te parece tan extraño. (http://depts.washington.edu/hisprom/ballads/balladaction.php?igrh=0049).

Es verdad que a algunas personas les echa para atrás este tipo de literatura. El romancero tradicional usa un lenguaje poco común hoy en día. Pero si te fijas en la historia de estos poemas seguro que cambiarás de pensar. Si eres capaz de seguir leyendo hasta el final seguro que te sorprende este poema.

Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
pa’ dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
él canta un dulce cantar.
Todas las aves del cielo
se paraban a escuchar.
Caminante que camina
olvida su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está.
Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce soñar.
No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
que es la voz del conde Olinos
que por mí quiere finar.
Si por tus amores pena,
¡oh, malaya su cantar!
Ni porque nunca lo goces
yo lo mandaré matar.
Si lo manda matar, madre,
juntos nos has de enterrar.
Él murió a la medianoche
y ella a los gallos cantar.
A ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de condes
unos pasos más atrás.
De ella nace un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro
los dos se van a juntar.
Las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos las mandó matar.
El galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza,
de él un fuerte gavilán,
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

El romance del Conde Olinos tiene “algo” que lo hace especial y universal. En verdad, creo que este poema no pertenece al siglo XV, SINO QUE SE ESCIBIÓ EL VERANO PASADO. ¡Os lo voy a demostrar!

Los primeros versos nos dicen “Madrugaba el Conde Olinos, mañanita de San Juan”. El narrador nos situa en una fecha precisa, la noche de San Juan. San Juan es una fiesta popular-pagana, que se celebrada el 24 de junio coincidiendo con la entrada del solsticio de verano. Desde tiempos inmemoriales esta fiesta es un simbolo de alegria (el verano) y de ruptura con lo establecido (el invierno). ¿Quien de vosotros no ha salido con los colegas esa noche para celebrar “la noche de San Juan”? ¡Calorcito, los colegas, chicas y chicos guapos, y lo mejor… marcha! La combinación perfecta para esa noche.

Esas fechas siempre son propicias para los “enamoramientos de verano”. ¿Qué haces cuando te gusta una chica? Sueles salir de marcha e intentar coincidir en algun sitio con ella; entonces aprovechas para demostrar lo que vales. Cantas, bailas, bromeas cerca de tu chica. El Conde Olinos es un poco más refinado, serán cosas de la época; así que este se decide ir a cantarle:

“Él canta dulce cantar, las aves que ivan pasando se paraban a escuchar”. 

… anoche triunfaste. Y cuando uno esta enamorado hace cosas que no repetiría en otro lugar.

“Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
-Mira, hija, cómo canta
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar;
es la voz del conde Olinos,
que por mí penando está”.

¡¡¡Viva el poder de la música!!!

 

…¿Y tu chica que dice? Tambien se ha enamorado y se dice: “Ese chico me encanta y quiero salir con él; pero… mis padres se han enterado, no me comprenden, y no me han rohibido verlo. Dicen que no les gusta mi chico, dicen que es poca cosa para mi. Todos los padres son igual a pesar de los tiempos. Así que la madre de la novia del Conde Olinos le dedica unos “tranquilizadores” versos a su hija:

“Si por tus amores pena
yo le mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real”.

“Mis padres no me comprenden” piensas. Te acaban de prohibir verlo “¿Que voy a hacer?” La madre de la princesa acaba de amenazar a su hija y esta le responde:

“-¡No le mande matar, madre;
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos
juntos nos han de enterrar!”

Tus padres no se andan con chiquitas, ya no lo vas a volver a ver. Estas castigada sin salir, sin vivir. En el romance, matan al Conde Olinos y la princesa va detrás.

“-¡ Que lo maten a lanzadas
y su cuerpo echen al mar!
Él murió a la media noche;
Ella, a los gallos cantar”.

¡Ojala todo fuera diferente! ¡Ojala pudieramos vivir nuestro amor como quisieramos! De momento como no nos podemos ver hablamos por el tuenti. Los personajes del romance se van a seguir amando pero de una manera diferente. Físicamente no se pueden ver así que el poema los va a metamorfizar.

“de ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino Albar;
crece el uno, crece el otro
los dos se van a juntar”

Se lo he contado a mis amigos. Ellos me comprenden y les parece que hacemos una pareja genial. El amor del conde y la niña era una situación conocida y aceptada por sus vecinos; tanto que el galán que debe podar las ramas de los arbustos ,que simbolizan a los amantes, sufría por ver esta situación:

“El galán que los cortaba no cesaba de llorar”.

“Ya no aguantás más. Esto tiene que cambiar. Tengo que cambiar de estrategia y convertirnos en otro tipo de personas para que mis padres se fien de nosotros”. Los personajes del poema también. Simbólicamente la chica se convierte en garza que es un animal de pose elegante y aristocratica; mientras que el se convierte en un señor gavilán, fuerte y astuto. Ambos son esteriotipos propios de la época… aunque tus padres también buscan eso en tus novios, ¿o no?

“de ella nació una garza,
de él un fuerte gavilán”

¡Lo has conseguido! Has madurado, habéis madurado, ha madurado vuestra relación; y tus padres te creen, creen a tu novio y… El romance termina diciendo:

“Juntos vuelan por el cielo,
Juntos vuelan par a par”.

En una versión que recoge Menéndez Pidal el romance continua diciendo:

“y el gavilán decía a la garza:
-nunca más nos mataran.
Los dos siguieron volando,
los dos juntos par a par,
y prometieron para siempre,
que nunca se volverán a separar,
y que esos abrazos,
que nunca se dieron,
siempre se volverán a dar.”

¡Ahora si que lo han bordado! ¿No estáis de acuerdo?

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2 respuestas a Romance del Conde Olinos o del Conde Niño

  1. Miren dijo:

    Muy atractivos los contenidos. Pero atención al título del blog, lo correcto es poner NO todos somos diferentes, el adverbio en este caso no modifica al verbo. Gracias.

  2. Pingback: Romance del Conde Niño o Olinos | "De Palo en Palo"

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