Martin Lutero, Jacob Fugger y el 15-M

¿Cuál fue la causa de que Martin Lutero rompiera con la iglesia católica?

Me gusta preguntarme el por qué de las cosas, qué hecho inicia los  acontecimientos. Normalmente la causa de las cosas es algo banal, que en si no tiene demasiada importancia de forma aislada, pero que rodeada de otros acontecimientos desencadena los cambios. Si a esto añadimos la idea de que “todo está ya escrito bajo el Sol y que nunca hay nada nuevo”, la Historia se convierte en una ciencia curiosa que nos permite anticipar los acontecimientos.

¿Cómo puede ser que algunos hombres de “pro” se rebelaron contra un rey, contra un Papa y contra una forma de ver a la Iglesia? ¿Cómo puede ser que miles de personas se manifestaran en 15-M?

La respuesta a ambas preguntas tienen más puntos en común de lo que parece.

Si le preguntaran hoy a cualquier persona, niño o adulto, quien tiene gran parte de la culpa de la crisis económica actual. Prácticamente todos responderían los bancos y los especuladores. Y si les preguntaramos quien protesta contra el poder establecido, seguro que muchos dirían que la gente trabajadora. Pues eso mismo pasó en el siglo XVI.

Jacob Fugger fue el gran banquero de la época. Algo así como un Emilio Botín actual. Sus inicios no fueron humildes pero si muy trabajados. No alcanzó el prestigio y la credibilidad como banquero de la noche a la mañana. De él se puede decir que fue el primer ingeniero empresarial. Diseño unas estrategias empresariales innovadoras para la época que obtuvieron unos resultados brillantes.

La empresa de su familia era textil pero en 1460 muere su padre y Jacob se hace cargo de la empresa. En 1484 los Fugger montan una nueva compañia. Esta compañía empieza a orientar sus negocios hacia campos que prometían más ganancias: la extracción y comercialización de metal en Europa central, el comercio de especias y los prestamos a reyes y papas. Algo parecido a los negocios del las Cajas de Ahorro y los Bancos en la decada de los 90’s.

Así en 1487 cambió un prestamo al archiduque Segismundo de Habsburgo por la cesión de las minas de plata del Tirol. Luego, en 1498 reventó el mercado del cobre vendiendo ese metal procedente de las minas de Hungria a un precio muy inferior al del mercado. El precio del metal bajó tanto que consiguió hundir a sus competidores y quedarse con sus concesiones. El cobre, por entonces, se usaba para infinidad de cosas: cañones de guerra, fabricación de moneda o construcción de utensilios domésticos. Actualmente equivaldrían a los grandes monopolios financieros.

El dominio económico de esta familia les conviertió en los banqueros de los Habsburgos y en protegidos de Maximiliano I (abuelo de Carlos I de España). El dominio del mercado y los apoyos políticos les permitió expandirse creando oficinas en Lisboa, Nápoles, Roma, Amberes, etc. Así, los negocios se extendieron por todos los continentes.

En 1517 la familia Fugger eran los banqueros de prácticamente toda la Santa Sede. La mayoría de los obispos y cardenales les debían dinero. (Hasta hace poco y todavía las Cajas de Ahorros y los Bancos son la gran fuente de financiación del estado español).

Para compensar estos débitos la, siempre “honrrosa”, Santa Sede le concedió la gestión de las indulgencias. Las indulgencias son documentos que tras previo pago del creyente te aseguraban que se te acortaba la estancia en el Purgatorio. El importe de esas indulgencias se dedicaba a financiar la construcción de la Basílica de San Pedro. (No hace mucho fue el aeropuerto de Castilla-La Mancha).

En una de estas casualidades de la vida, los Fugger prestaron dinero a Alberto de Brandenburgo. Este dinero le sirvió a Alberto para conseguir ser nombrado arzobispo de Magdeburgo, posteriormente arzobispo de Maguncia y por último primado de Alemania. (En el caso Gürtel hay varios ejemplos como este).

Alberto de Brandemburgo no solo debía devolver los 300.000 florines que Jacob Frugger le había prestado, sino que necesitaba más dinero por que pretendía comprarse el obispado. Para ello , el arzobispo recurre a la venta de indulgencias que en parte irían para la Construcción de la Basílica de San Pedro en Roma y en parte serían para sus gastos personales. Para vender las indulgencias y recaudar el dinero nombra al dominico Johann Tetzel, que ya realizaba estas funciones de venta de indulgencias desde 1504. Tal era la deuda contraida por Alberto de Brandeburgo y del Papa León X con la familia Fugger que Tetzel era acompañado en su periplo de ventas por un representante de la banca Fugger. (El caso Matas es un excelente ejemplo de estos tejemanejes).Archivo:Indulgence3.png

Para recaudar más dinero, Tetzel afirmaba que cada vez que se oía sonar el dinero al caer en la caja de recaudación, se libraba un alma del purgatorio. Además, con estas indulgencias no solo se compraba el perdón de los pecados cometidos, sino también el derecho a pecar en len un futuro próximo. Imaginaros la moralidad creada por el propio papado.

El fraile agustino Martin Lutero era predicador y confesor en una de esas villas. En su función de confesor de la villa se ve obligado a absolver a gente que había pagado por pecar. Así que se niega publicamente a reconocer que las indulgencias tengan valor ultraterrenal y con ello comienza la Reforma protestante.

Matin Lutero había viajado a Roma en 1510 con la intención de apaciguar la sensación que tenía de que todos los hombres somos pecadores por muy virtuosos que intentemos serlo. Cuando Lutero llega a Roma acababa de empezar la construcción de la Basílica de San Pedro (1506). Lo que se encuentra en la ciudad es el feroz mercantilismo (venta de indulgencias) de la Santa Sede, donde los cardenales y obispos estan endeudados, y el papa, Leon X, necesita ingentes cantidades de dinero para construir su gran obra “faraonica”.

Cuando vuelve a su ciudad, Martín Lutero, decide estudiar las Escrituras en profundidad. Influido por el humanismo (vuelta a la Antigua Grecia y a la construcción del mundo a escala del hombre), se sumerge en el estudio de la Biblia y de los orígenes de la Iglesia. Con ello llega a la conclusión de que la iglesia había olvidado verdades primordiales del cristianismo ,dejando de lado la confesión y el arrepentimiento. (Actualmente equivaldría a la tensión entre “el todo vale” y “el acosta de quien”)Archivo:95Thesen.jpg

Pero nada le influyó mas que lel hecho de predicar en la iglesia del palacio (Iglesia de todos los santos) de Federico III de Sajonia. Esta iglesia tenía una amplísima colección de reliquias. Este hecho abrió los ojos definitivamente al sacerdote, dándose cuenta del fin último de ofrecer indulgencias a los feligreses.

Al final Martin Lutero escribe “El Cuestionamiento de Martín Lutero al Poder y Eficacia de las Indulgencias” (Disputatio pro declaratione virtutis indulgentiarum), conocido como las 95 Tesis y las clava en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Este hecho dió comienzo a la Reforma católica que esa sí es otra historia.

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Una respuesta a Martin Lutero, Jacob Fugger y el 15-M

  1. Anónimo dijo:

    muy bueno pero largo

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