Marco Tulio Cicerón

Una cita que circula por internet, y que dicho sea de paso no es exacta, pone en boca de Marco Tulio Cicerón la siguiente frase: “La arrogancia de los funcionarios públicos (entiendase políticos romanos) debe ser moderada y controlada, y la asistencia a manos extranjeras debe ser reducida, para evitar la caída de Roma.” año 55 a.C.

La cita se publicó en el libro de Taylor Caldwell, “La columna de hierro. Cicerón y el esplendor del imperio romano” (pág.621) Editorial Maeva. (Por si lo quieres comprar) Sobre si es totalmente cierta o no, tengo que deciros que en ningún sitio se han encontrado alusiones a esta frase anteriores a la fecha de publicación del libro de Taylor C. Por lo que hace suponer, a muchos estudiosos del personaje, que es inventada.

Inventada o no, desde luego es llamativa y desde luego la pudo pensar perfectamente el propio Cicerón.

Cicerón era un republicano convencido y luchó contra la dictadura de Julio Cesar. En 53 a. C. el Senado impuso un intervalo de un lustro (10años) entre el desempeño de una magistratura y el de la promagistratura provincial correspondiente, para evitar que los políticos recuperaran el dinero que invertían en las campañas electorales expoliando el territorio. ¡Vamos! para que no robaran con impunidad… ¡Qué cosas pasaban en épocas de los romanos!

Esto provocó la carencia de líderes. En en año 51 a. C. los senadores decidieron enviar a administrar las provincias los ex-cónsules que habían sido forzados a renunciado a ellas en el pasado. Cicerón, que rechazó su procónsulado en Macedonia, se marchó a Cilicia (Asia Menor -Licia, Panfilia, Pisidia, Licaonia y Chipre).

Cicerón aprovechó la ocasión para poner en práctica sus ideas de como administrar una provincia. Estas estaban basadas en forjar un paz duradera y en ser equitativo en la administración tributaria… con el dinero de todos, para que se entienda. Para ello suprimió los impuestos abusivos, rebajó los interés de los prestamos y entabló relaciones diplomáticas amistosas con Deiotaro I de Galacia – rey de Galacia – y Ariobarzano de Capadocia.

Eso si, tuvo que aplastar una revuelta en el Monte Amanos, próximo a Siria, donde Antioquía estaba amenazada por las incursiones de los partos.

Cuando consiguió acabar con la revuelta, los propios soldados lo aclamaron como imperator.

En 50 a. C. regresó a Roma, donde una grave crisis política enfrentaba a César y a los conservadores liderados por Pompeyo. Cicerón se intentó distanciar de los excesos de César.

Cuando Cesar se alzó con el triunfo colocó a Ciceron entre sus más directos enemigos y lo alejó de la vida pública.

A lo que iba todo esto es que siempre ha habido gente que ha visto los desmanes de las clases dirigentes, y han intentado ponerlo en el conocimiento de los demás. Pero este signo de independencia, al final, les ha costado el cargo.

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Una respuesta a Marco Tulio Cicerón

  1. Vicen dijo:

    Ultimamente estás de un histórico, madre mía! Pero me gusta, es importante saber de nuestros antepasados.

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